Los caminos de la tierra: el trabajo silencioso que define el futuro rural en el Tolima

Los caminos de la tierra: el trabajo silencioso que define el futuro rural en el Tolima

En el Tolima, donde la tierra no solo se cultiva sino que también se disputa, hay un trabajo que no se ve a simple vista, pero que termina por cambiar historias completas. No ocurre en los surcos ni bajo el sol intenso del campo, sino en oficinas, documentos y recorridos técnicos que buscan poner orden donde durante años hubo incertidumbre.

Desde la Agencia Nacional de Tierras, a través de su Unidad de Gestión Territorial en el departamento, se adelanta una labor constante: revisar, analizar y definir el destino jurídico de miles de predios rurales.

Es un proceso que exige más que trámites. Requiere cruzar información, verificar linderos, estudiar antecedentes y entender, en muchos casos, historias de ocupación que vienen de generaciones atrás.

Cada predio cuenta una historia distinta.

Algunos requieren formalización, otros titulación, y en ciertos casos se abren rutas para el acceso a la tierra. Decidir cuál camino tomar implica un análisis técnico y jurídico riguroso, en el que se define algo fundamental: quién puede, legalmente, decir que esa tierra le pertenece.

Para muchas familias campesinas, esa respuesta marca un antes y un después.

En las zonas rurales del Tolima, donde por años la tenencia de la tierra ha estado rodeada de vacíos legales o acuerdos informales, contar con seguridad jurídica no es un detalle menor. Es la base sobre la cual se construyen proyectos de vida.

Sin títulos claros, el acceso a créditos, programas productivos o inversión se vuelve limitado. Con ellos, en cambio, se abre la puerta a nuevas oportunidades.

Por eso, aunque el proceso avance lejos de los reflectores, su impacto se siente en el territorio. En cada resolución, en cada documento firmado, en cada familia que deja de vivir en la incertidumbre.

Desde la entidad, el objetivo es claro: no solo organizar la propiedad rural, sino contribuir al bienestar de las comunidades campesinas, reconociendo que el acceso a la tierra también es una forma de dignidad.

Sembrar con la luna: el saber que aún guía la tierra en Ortega

Sembrar con la luna: el saber que aún guía la tierra en Ortega

En el campo de Ortega, las decisiones no siempre se toman mirando el calendario. A veces, basta con alzar la vista al cielo.

Eloísa Pérez lo hace desde hace décadas. Observa la luna, sus cambios, sus silencios. Y en ese ritmo encuentra el momento preciso para sembrar, podar o esperar. No es intuición, dice, es conocimiento. Uno que aprendió viendo a los mayores y que hoy sigue aplicando con la misma certeza.

“Cada fase tiene su tiempo”, explica, mientras recorre la tierra que ha trabajado toda su vida.

En su historia, como en la de muchas familias campesinas, la agricultura no se entiende sin esos saberes que no están escritos en manuales, pero que han pasado de generación en generación. Sembrar en luna creciente, evitar la menguante para ciertos cultivos, esperar el punto exacto en que la naturaleza da señales.

Es una forma de leer la tierra.

En medio de los debates modernos sobre productividad y tecnología, prácticas como la siembra guiada por las fases de la luna siguen vivas en zonas rurales del Tolima. No como una tradición aislada, sino como parte de un sistema de conocimiento que ha sostenido cultivos durante años.

Desde la Agencia Nacional de Tierras, este tipo de saberes comienza a ser reconocido como un componente esencial de la vida campesina. No solo por su valor cultural, sino por su aporte al desarrollo del campo.

Eloísa lo resume sin rodeos: “Así nos enseñaron, y así nos ha dado resultado”.

Su experiencia no se mide en cifras, sino en cosechas. En la resistencia de los cultivos, en la calidad de lo que produce la tierra cuando se respeta su ritmo.

En Ortega, donde el sol marca la jornada y la lluvia decide los tiempos, la luna sigue teniendo la última palabra.

Y aunque el mundo avance hacia nuevas formas de producir, en parcelas como la de Eloísa persiste una certeza: hay conocimientos que no envejecen, porque nacen de la tierra misma.

Allí, donde la noche cae y la luna vuelve a aparecer, comienza otra vez el ciclo.

Uno que no se aprende en libros, pero que sigue guiando, en silencio, el destino del campo colombiano

Alcaldía Ibagué lanza convocatoria para financiar proyectos sostenibles

Alcaldía Ibagué lanza convocatoria para financiar proyectos sostenibles

Con esta iniciativa se busca reducir la producción diaria de basura en la ciudad.

La Administración Municipal, a través de la Secretaría de Ambiente y Gestión del Riesgo, lanza una convocatoria para financiar proyectos sostenibles que impulsen soluciones concretas para mejorar el manejo de residuos sólidos. Esto, teniendo en cuenta que la ciudad genera 458 toneladas de basura al día.

“Esto hace parte del Incentivo al Aprovechamiento y Tratamiento de Residuos Sólidos, IAT, que busca cofinanciar proyectos orientados a resignificar los residuos, saber cómo aprovecharlos y transformarlos en algo nuevo que impacte positivamente a la ciudad”, indicó Humberto Leal, director de Ambiente, Agua y Cambio Climático.

El objetivo de esta iniciativa es respaldar proyectos y estrategias que propongan alternativas para el tratamiento de residuos sólidos, convirtiéndolos en oportunidades económicas, ambientales y sociales. Con ello, se pretende disminuir la cantidad de basura que se produce en la Capital Musical y promover su reutilización.

Cabe destacar que este incentivo está respaldado por el Decreto 802 de 2022 y el Decreto 2412 de 2018. Los interesados pueden radicar sus propuestas de proyecto en la ventanilla de Atención al Ciudadano de la Alcaldía de Ibagué, hasta el próximo 30 de julio. Estas serán evaluadas y, posteriormente, se informará a los candidatos elegibles sobre los resultados.

Cerca de 970 niños del Tolima aprenden sobre el cuidado de páramos con ‘Expedición Arcoíris’

Cerca de 970 niños del Tolima aprenden sobre el cuidado de páramos con ‘Expedición Arcoíris’

Los niños y jóvenes han recibido aulas ambientales y estaciones meteorológicas dentro del proceso de formación.

A través del proyecto Expedición Arcoíris, alrededor de 970 menores de ocho municipios del Tolima, en un ejercicio de apropiación social del conocimiento ambiental, aprendieron durante 2024 la importancia de preservar el ecosistema de páramo y proteger el patrimonio natural.

“Esta es una iniciativa con la que, a partir de la ciencia, tecnología e innovación, los niños aprenden a conocer su territorio, respetar la biodiversidad, hacer uso responsable de los recursos naturales y transmitir el conocimiento entre sus comunidades”, afirmó Olga Lucía Alfonso Iannini, directora de la Corporación Autónoma Regional del Tolima, Cortolima.

Como parte del proyecto, se entregan 13 estaciones meteorológicas y 21 aulas ambientales, que incluyen video beam, computador portátil, cabina de sonido, tablero interactivo, GPS, cámara trampa, cámara fotográfica semiprofesional, equipo base para análisis de agua y suelo, estereoscopio, microscopio, telón para proyector y sillas, entre otros elementos.

Los menores que han sido parte de este proyecto han aprendido sobre la biodiversidad local, las prácticas de cuidado ambiental y la importancia de la conservación de los recursos naturales, contribuyendo a crear una cultura ambiental que perdure en las futuras generaciones.

“El proyecto articula la formación, materiales didácticos y elementos curriculares que incorporan la apropiación en campo de manera lúdica, recreativa y científica. A los niños no se les va a dibujar el ecosistema, los niños van al ecosistema a reconocer su importancia”, señaló la directora.

La iniciativa, liderada por Cortolima, la Gobernación del Tolima y la Universidad del Tolima, ha sido clave para fortalecer la relación de los niños y jóvenes con su entorno natural, fomentando el respeto por el ambiente y generando conciencia sobre la necesidad de proteger los recursos para el bienestar de todos.

¡Cortolima cuida y protege la fauna silvestre!

¡Cortolima cuida y protege la fauna silvestre!

Mira esta hermosa Danta de Montaña (Tapirus pinchaque). Aquí la corporación te cuenta algunos datos curiosos:

✨Sabías que vive en las montañas de los Andes, an altitudes entre 1,500 y 3,000 metros, en Colombia, Ecuador y Venezuela.

✨Fisicamente tiene un cuerpo grande (hasta 2 m de largo) y una nariz flexible como la de un elefante.

✨Es herbívora, se alimenta de frutas, hojas y ramas, ayudando a dispersar semillas.

✨Es una de las especies más amenazada del país por la pérdida y transformación de sus hábitats, cambio climático, especies exóticas y la cacería.

✨Su gestación dura 13 meses y suele parir una sola cría.

✨Es un animal clave para los ecosistemas andinos, pero necesita nuestra protección así que cuidemos y preservemos esta hermosa especie.

Con siembra de 8.000 árboles inició recuperación de zonas afectadas por incendios en Natagaima

Con siembra de 8.000 árboles inició recuperación de zonas afectadas por incendios en Natagaima

En las veredas Yaví y Pocharco fueron sembradas miles de plántulas entregadas por Cortolima.

En una acción coordinada entre entidades públicas, sector privado y comunidad, 8.000 plántulas entregadas por la Corporación Autónoma Regional del Tolima, Cortolima, fueron sembradas en Natagaima como parte del plan de recuperación ambiental de las áreas afectadas por los incendios forestales que azotaron el departamento en septiembre pasado.

En esta jornada de sembratón, que fue promovida por la Asociación Campesina e Indígena de Guardianes del Bosque Seco Tropical (Asoyapo), más de 170 voluntarios, en su mayoría pertenecientes a las comunidades rurales de Natagaima, sembraron especies nativas como totumo, caracolí, guásimo y gualanday, entre otras.

Por recomendación de expertos en ecología del fuego de la Universidad Distrital, la siembra se llevó a cabo en las riberas de las quebradas Yaví y Pocharco, y no directamente en las áreas afectadas por las llamas, a la espera de que el ecosistema se regenere de forma natural, explicó Diva Garzón, ingeniera forestal de Cortolima.

“Con la asesoría de expertos, decidimos no intervenir las áreas quemadas, esperando la respuesta ecológica del bosque seco tropical, un ecosistema en el que, luego de un disturbio de fuego, se pueden observar rebrotes al poco tiempo y la presencia de muchas personas causaría un daño mayor”, afirmó la funcionaria.

Además de las comunidades indígenas y campesinas, a esta iniciativa se sumaron Cortolima, Gobernación del Tolima, Alcaldía de Natagaima, Ejército Nacional, Departamento de Policía del Tolima, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) y Avícola Triple A, la cual donó ocho toneladas de abono orgánico.

En este sector de Natagaima, de la mano de las comunidades, Cortolima adelanta la estrategia complementaria de conservación del bosque seco tropical, por tratarse de uno de los ecosistemas más degradados del país y albergar una amplia diversidad de especies de fauna y flora.

“Es muy bueno el programa de siembra de Cortolima para recuperar las arborizaciones que se quemaron y quedaron completamente acabadas. Las comunidades estamos comprometidas a colaborar con la recuperación de este territorio”, afirmó Hernando Sanabria Fajardo, habitante de la vereda Yaví.

Vale recordar que los incendios forestales afectaron más de 10.000 hectáreas de bosque seco en diferentes municipios del Tolima.