A través del programa ‘Sin Edad para Aprender’, la Lotería del Tolima brinda la oportunidad de estudiar a los loteros

A través del programa ‘Sin Edad para Aprender’, la Lotería del Tolima brinda la oportunidad de estudiar a los loteros

Dando continuidad al proyecto social que la Lotería del Tolima emprendió desde el
mes de agosto cuando inauguró la Casa del Lotero, la empresa dio inicio a la segunda
etapa de este proyecto, al que denominó ‘Sin Edad para Aprender’, una iniciativa que
ofrecerá formación a los vendedores de la lotería, en apoyo con diversas instituciones
como el Sena.
El programa que se desarrollará los domingos en la Casa del Lotero, ofrecerá ciclos de
formación que sus beneficiarios podrán elegir de acuerdo con su preferencia, en grupos
de 30 para dar cumplimiento a los cuidados y protocolos que estos adultos mayores
requieren.
“Este es un proyecto donde demostramos que no hay edad, ni límites para seguir
creciendo; nunca es tarde para aprender, y agradezco el apoyo de nuestro gobernador
Ricardo Orozco y de las entidades aliadas como el Sena, Seapto s.a., Comfatolima e
Indeportes. Gracias a ellos nuestros loteros empezaron a estudiar, para algunos es su
primera vez y verlos ilusionados, participando, tomando apuntes en clase y con deseos
de ser un orgullo para sus hijos y nietos, ellos son un ejemplo para muchos y me siento
afortunada de ayudarlos a hacer sus sueños realidad”, señaló la gerente de la Lotería,
Victoria Castillo González.
Por su parte, los vendedores se mostraron muy agradecidos: “Para mí es grandioso
este programa ‘Sin Edad para Aprender’, muy acertado el nombre porque no tenemos
edad para aprender, nunca es tarde para hacerlo de la mejor manera
posible”, aseguró Adalberto Cruz Molano, lotero de Ibagué.

La Casa de la Mujer en Melgar será una realidad

La Casa de la Mujer en Melgar será una realidad

En el mes de agosto, el Gobierno Departamental y la Alcaldía de Melgar aperturaron la
Oficina de la Mujer en esa localidad en donde se anunció que se construiría la Casa de
la Mujer Empoderada, promesa que poco a poco se va haciendo realidad.
Para la construcción de la Casa de la Mujer Empoderada en Melgar se invertirán más
de $750.000.0000, de los cuales el Gobierno Departamental aportó $600.000.000. El
lote para este proyecto ya fue asignado y se continuara con los procesos
administrativos correspondientes para iniciar la obra.
La Casa de la Mujer melgarenses contará con un equipo técnico y profesional que
prestarán apoyo psicosocial a quienes lo requieran. Desde este lugar se podrán activar
las rutas de atención para las mujeres víctimas de cualquier tipo de violencia,
igualmente, tendrá un espacio para las mesas de trabajo que se realizarán con
organizaciones, asociaciones, fundaciones entre otras.

Esta gran apuesta del gobernador del Tolima, Ricardo Orozco, contará con una sala tic
para facilitar el uso de las herramientas tecnológicas con personal idóneo para enseñar
el manejo de las mismas y también se tendrá un espacio para las mujeres que tengan un
emprendimiento.
Desde este lugar se estarán desarrollando diferentes acciones como convenios y otros
mecanismos que permitan trabajar de manera interinstitucional para la formación
educativa de las mujeres en temas como: empoderamiento político, liderazgo,
tecnología, derechos de la mujer y todo lo que permita su fortalecimiento educativo y
capacidades productivas.

El Tolima aplicará terceras dosis contra el covid-19 a partir del primero de octubre

El Tolima aplicará terceras dosis contra el covid-19 a partir del primero de octubre

El secretario de Salud del Tolima, Jorge Bolívar, expresó que el departamento ya inició
todos los ajustes requeridos para iniciar este primero de octubre la aplicación de las

terceras dosis como lo estableció el Ministerio de Salud y Protección Social.
“Las personas que se apliquen las terceras dosis serán aquellas que tengan 70 años en
adelante y deben aparecer cargadas en el portal PAIWEB con las dos dosis
aplicadas”, dijo Bolívar.
El funcionario hizo la aclaración que estas personas deberán recibir la tercera dosis 6
meses después de haberse aplicado la segunda dosis.
“Estas personas podrán recibir la tercera dosis con el mismo biológico recibido en la
primera y segunda dosis o pueden recibir Pfizer o Moderna”, explicó.

¿Se están perdiendo nuestras tradiciones?

¿Se están perdiendo nuestras tradiciones?

El departamento del Tolima es una de las regiones más importantes y ricas en cultura del territorio colombiano, en donde nuestros abuelos pasaban largas horas contado historias de la mitología, que en muchos casos aterraban a las poblaciones y en otros se convertían en las leyendas que más dejaban enseñanzas para nuestra vida, en cuanto a cómo compórtanos, que no debemos hacer o a donde no debemos ir; pero infortunamente esto se ha olvidado con el pasar de los años.

Quien recuerda en medio del internet, de los video juegos, del avance de la tecnología y del el corre – corre del día a día, al Mohán, la Madre de Agua, la Mohana, la Patasola, la Candileja, el Tunjo, Sombrerón, la Madremonte, y muchas otras deidades del mal, que habitaban la vasta extensión del Tolima grande.

Hemos olvidado nuestras rajaleñas, nuestra tradición oral, los juegos tradicionales, nuestra descendencia, nuestra propia identidad, todo porque ahora nos gustan los extranjerismos y otras costumbres que hemos adoptado simplemente porque nos da pena de lo nuestro, de nuestra herencia raizal.

Dos personajes que marcaron mi vida y de quien aprendí muchas cosas fueron mis abuelos, ellos ya no están a mi lado, porque el ciclo de la vida es así, y a todos nos llegará el día de dejar esta tierra y pasar a formar parte de los buenos o malos recuerdos de quienes rodeamos; aunque en cuerpo no están, aún forman parte de mi vida, y sus historias de vida son eje de la mía.

Secundina Monroy Gualtero (Saturia), ‘La Vieja Satu’ 1926 – 2015, Nació en Tocaima (Cundinamarca), ama de casa, llegó al Tolima desde muy niña, cuando la violencia los hizo abandonar su terruño; vivió su vida llena de rectitud y desbordada de amor a su familia, una mujer llena de tradiciones ancestrales y de carácter bondadoso.

Bernardo Sánchez, ‘El Maestro Berna’, 1910 – 2011, Nació en Aipe (Huila), zapatero de profesión y maestro de vocación; entre suelas, tapas y remontas, forjó una gran familia, a la cual inculcó siempre el respeto por lo nuestro y por las tradiciones del Tolima Grande.

En memoria de ellos he querido recopilar las historias de la mitología tolimense, que de niño y a luz de una vela me contaron y con las que fui fortaleciendo el sentido de pertenencia y el amor por mi región; espero que estas sean de su agrado, bienvenidos a https://www.noticierodespiertatolima.com

EL MOHÁN O POIRA

EL MOHÁN O POIRA

Esta divinidad se convirtió en la primera riqueza folclórica del Gran Tolima.

El Mohán (también llamado Poira), es la principal figura de  las leyendas mitológicas de las poblaciones ubicadas a la orilla del Río de la gran Magdalena. Los nativos y aborígenes le conocían como ‘El Tigre Mono’.

Este es la deidad más importante en la región del Tolima Grande (Tolima, Huila, Caquetá), contaban los abuelos que es un personaje con apariencia humana pero aterradora por su aspecto monstruoso, con harapos llenos de musgo, su monumental cuerpo está cubierto por un abundante pelaje, es de manos gigantescas con uñas como garras, con las que fácilmente despellejaría un venado en un segundo, de su cabeza cae una abundante cabellera amarilla, como si el sol la protegiera; de su mirada aseguran los ancestros tolimenses, que es de ojos rojizos, brillantes, de donde sale un fuego aterrador y paralizante, su rostro es fuerte, de tez quemada por los rayos solares, de aspecto miedoso. Los que lo han visto aseguran que tiene boca grande, dientes en oro, y aliento a azufre.

Según los ancestros tolimenses que aseguran haberlo visto o haber escuchado de esta deidad, el Mohán es un hombre hipnotizador, enamoradizo, excelente músico, interpreta la flauta, tiple y la guitarra; es un gran jugador, nadie le gana cuando se sienta a compartir los juegos de azar con los campesinos rivereños, a orillas de los ríos del Tolima Grande. Cuando se enamoraba, se llevaba a la mujer más bella de la región, en medio de fuertes risotadas que producen terror y pese a los llamados de las doncellas con gritos, nadie podía hacer nada.

Contaba Secundina Monroy Gualtero, ‘La Vieja Satu’: “Una vez estábamos bañándonos con mi hermana, la gemela, cuando vimos como el agua del río se empezó a subir, a crecer y hasta se puso como caliente, nosotras éramos muy niñas, teníamos por ahí ocho años, cuando salió como un chorro de agua de la mitad del río y lo vimos ahí parado mirándonos, era muy grande, el sol nos encandelillaba cuando lo mirábamos, porque le pegaba en la cabellera mona; del susto, nos cogimos de la mano y corrimos para la casa”.

Muchos expertos en mitología relatan historias de las hazañas y también de los artificios que utiliza el Mohán para llevarse a las jóvenes hasta sus aposentos, para convertirlas en sus mujeres; dicen que allí solo hay lujos, todo es en oro y piedras preciosas, aunque nadie da su ubicación real. Otros aseguran que son varios los sitios donde El Mohán puede habitar, como en las montañas, peñascos, playas de los ríos, rocas cercanas a quebradas, lagunas y ríos colombianos.

“Cuando llegamos a la casa, mi mamá nos preguntó que por qué veníamos así, asustadas y pálidas, que si habíamos visto al ‘Patas’, y como tartamudas por el miedo le dijimos lo que nos había pasado; ella inmediatamente tomó su camándula, comenzó a rezar el Santo Rosario, abrazada con nosotras, porque el Mohán se lleva a las mujeres más bonitas y nadie las vuelve a ver”, relató la abuela.

En la tierra tolimense, para algunos es una divinidad acuática, para otros es un espíritu maléfico que causa muchos daños imperdonables, por esta razón en algunas regiones lo conocen como el ‘Muán’ de los infiernos. Otros más supersticiosos aseguran que las  inundaciones, terremotos, pestes para la región, son motivadas por la deidad cuando se encuentra aburrido.

Los abuelos que habitan el sur tolimense cuentan un sinnúmero de historias que involucran a El Mohán; dicen que lo observaban constantemente en las quebradas, moyas y lagunas de Natagaima, Prado y Coyaima. También hacia sus apariciones en las riberas de los ríos Patá y Saldaña; otros canosos aseguran haberlo visto por el sector de Hilarco, en límite con Purificación, además del Espinal.

Bernardo Sánchez, El ‘Maestro Berna’, un hombre oriundo de Aipe, (Huila), antes de llegar a su centenar de años, contaba sus historias mitológicas: “Mi abuela me decía que ella lo había visto cuando iba a lavar al rio, que era un hombre grande ‘Mono’,  y que le decían que si lo veía corriera porque era andariego, aventurero, travieso, brujo, y hasta libertino”.

El maestro Berna, quien pasó su vida, en medio de suelas, tacones, tachuelas y puntillas, tenía una memoria prodigiosa y contaba las historias del Tolima Grande, unas vividas, otras escuchadas, y otras quizás serían hasta inventadas, pero se le creía todo lo que relataba. Decía el Abuelo: “a El Mohán, le gustaba jugar con los pescadores, les hacía hundir sus canoas, también les hacía perder las mejores pescas, le robaba las carnadas, también les enredaba los anzuelos y las redes; pero si se hacían amigos del ‘Mono’ también les ayudaba; unos buenos tabacos dejados a la orilla del río, para que el dueño de las aguas les ayude con la pesca, sirve bastante”.

Inmediatamente y luego de persignarse interpela doña Saturia: “El Mohán también castiga a los hombres que no van a la santa misa cada domingo, y a los que trabajan durante el día que es consagrado para alabar a Dios. Mi mamá contaba que vive a la orilla del rio, en una caverna, es como si fuera un palacio, está lleno de piedras preciosas y oro, muchos mineros se han perdido tras salir a buscar tales tesoros, y otros aventureros que se arriesgaban a rescatar a las bellas doncellas que el Mohán tenía como sus esposas, con quienes jugaba y sacaba a la playa en noches de luna, también se perdieron”.

Bernardo Sánchez, agrega al relato de doña Saturia: “Él es vanidoso, se la pasa  fumando tabaco, peinándose su larga y mona cabellera, mientras cuida sus predios y sus tesoros”.

En el norte tolimense algunos investigadores de la mitología colombiana aseguran que moradores de Guataquicito y Honda tienen una imagen diferente del rey de las aguas, que allí lo han visto como un hombre de baja estatura, muy amigable, charlatán, enamoradizo, de ojos encantadores y que salía al centro a hacer mercado y también en las noches calurosas rumbeaba y tomaba trago en las cantinas de los pueblos rivereños; al amanecer salía hacia su morada sin que nadie se percatara de su destino.

También son enfáticos al afirmar que los han visto charlando con los bogas, tocando tiple, cantando, fumando tabaco, y arreglando atarrayas, en Arrancaplumas, Chimbimbe, Mojabobos, Bocas de Río Recio, Caracolí, Méndez y Guamo. Algunos pescadores afirman que lo han visto en noches de tempestad, pescando y riendo a carcajadas, incluso aseguran que les ayuda con la pesca.

En toda la mitología colombiana y en estudios realizados con habitantes de las riveras de los ríos del país, aseguran que también existe ‘La Mohana’, quien al parecer es una bella mujer de cabellera mona hasta la parte baja de la espalda, con grandes atributos físicos. Ella no hace travesuras, no es feroz, lo único que hace es llevar a los hombres bien parecidos y musculosos para convertirlos en sus esposos, en una cueva tenebrosa de donde nunca pueden salir. Esta bella mujer sería una deidad independiente al Mohán y no sería su esposa.